Club

MANHATTAN

Move slow and build things

Hace no tanto tiempo...

El ordenador y la bomba atómica nacen juntos

Final de la II Guerra Mundial. El gobierno estadounidense convenció a un grupo de científicos, entre ellos Albert Einstein y Robert Oppenheimer, para que desarrollasen la bomba atómica antes que los nazis, lo que se conoce como Proyecto Manhattan. También participó John Von Neumann, referente de las ciencias de la computación conocido por ser el creador de la arquitectura Von Neumann, uno de los mayores avances en la creación del ordenador actual. Se le encargó construir máquinas lo suficientemente rápidas y potentes como para hacer los cálculos necesarios para el desarrollo del proyecto.

Internet en pañales

Más adelante, durante los 60, en plena Guerra Fría, comenzaba la carrera armamentística nuclear de las dos grandes potencias que se repartían el tablero de ajedrez: Estados Unidos y la URSS. Según la ‘versión oficial’, el think tank de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, la RAND Corporation, junto con el MIT y la UCLA, comenzaron a trabajar en un proyecto revolucionario de telecomunicación en red a prueba de bombas. En otoño de 1969, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada del Pentágono (ARPA) apostó por este proyecto, e instaló en la UCLA el primer nodo de esta red, bautizada como ARPANET. Gracias a esta, científicos e investigadores podían compartir con facilidad información con otros ordenadores a distancia. En diciembre de 1969 la red contaba con cuatro nodos. En 1971 quince; en 1972, treinta y siete...

La ética y el espíritu hacker

Surgió en aquellos tiempos lo que se conoce como el espíritu y la ética hacker. La finalidad de estos hackers era liberar el conocimiento para ponerlo a disposición de los demás, participando en su progreso. En inglés sería free cual ‘libre’, no como ‘gratuito’, según señala Richard Stallman, fundador del movimiento por el software libre. Esta intención comunitaria fue desintegrándose, en paralelo a la irrupción en los 80 del neoliberalismo (Thatcher y Reagan), haciendo virar esta cibercultura hacia el individualismo más extremo. La apertura de las tecnologías informáticas a la sociedad impulsadas por el espíritu hacker tuvo que pasar por el mercado...

Contracultura y cibercultura

Durante estos años, la sociedad estadounidense forjaba nuevos movimientos culturales que influyeron de primera mano en la concepción de la tecnología. La juventud puso en marcha un movimiento conocido como “contracultura”: un conjunto inestable de actitudes, tendencias, gestos, estilos de vida, visiones, placeres hedonistas, moralismos, negaciones y afirmaciones. San Francisco (Silicon Valley), fue el lugar más efervescente. Allí comprendieron la tecnología como herramientas revolucionarias para desinstitucionalizar a la sociedad y empoderar a los ciudadanos. Este es el origen de la cibercultura, basada en la mediación horizontal, las radios comunitarias, revistas especializadas alternativas (fanzines), clubs de vídeo y de computadoras.

Hijos bastardos de la Globalización

En los 90, Tim Berners-Lee puso a punto el protocolo HTTP que permitió el desarrollo de la World Wide Web, favoreciendo el intercambio de información entre investigadores mediante sus computadoras. Pero una voluntad política se apoderó de esta tecnología para ponerla al servicio de los poderes económicos. Se consolidó la "ideología californiana’, una mezcla de neoliberalismo y hippismo. Una combinación de orientación sociopolítica y cultural progresista, con una economía ultra capitalista. El fin de la Guerra Fría llevó a Estados Unidos a implantar su proyecto de hegemonía mundial, conocido como Globalización, en el que Internet jugaría el rol principal para interconectar al mundo entero...

Los zapatistas y la colonización virtual

En 1993, bajo la presidencia de Bill Clinton, se pusieron en marcha las ‘Autopistas de la Información’ con el fin de colonizar el mundo virtual y la expansión económica. En México, tras la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) inició un levantamiento armado en el que Internet fue una de sus armas más novedosas. En paralelo, EE.UU. seguía con su proyecto de crecimiento económico mediante el ciberespacio. La ‘net economy’ fue el periodo en el que nacieron la mayoría de las corporaciones digitales que conocemos hoy (Amazon, Yahoo, Google posteriormente...). Se fue creando así la burbuja de las puntocom. En 1999, tras la contracumbre antiglobalización o altermundialistas en Seattle, se crea en esta ciudad una red global de contrainformación llamada Indymedia (Independent Media Center).

La Web 2.0: Un monstruo viene a vernos

En la primera década de los 2000, surgió la web 2.0, un nuevo concepto de páginas web que se caracteriza por la interactividad, colaboración y el diseño por el propio usuario. Se crearon entonces las mal llamadas redes sociales (Youtube, Facebook, Twitter). En ellas, los usuarios no solo consumen información, también la producen (textos, fotos, vídeos, etc.); emergió la figura del prosumidor. Las movilizaciones que van de la Primavera Árabe a los Occupy (Wall Street, London) pasando por el 15M, pueden ser hiladas con el ciclo del 68 y guardan fuertes similitudes ideológicas y organizativas con los zapatistas y los altermundialistas, donde Internet jugó un papel destacado. En las movilizaciones antes mencionadas, las tecnologías utilizadas principalmente fueron Facebook y Twitter. Su uso fue imprevisto, ya que tales herramientas no estaban pensadas para eso. Denominar a estas movilizaciones históricas ‘Revoluciones de Facebook y Twitter’, es un craso error.

El 11-S y el soplo Snowden

El atentado yihadista del 11-S de 2001 marcó el inicio de una nueva época en la Red. Cundió una paranoia securitaria que justificaba los sistemas de vigilancia e intercepción de los flujos comunicativos digitales de todo el mundo. En 2013, Edward Snowden revelaría el entramado empresarial que colabora con el gobierno EE.UU.cediéndole información sobre sus usuarios. Así, en el comienzo del siglo XXI, se desarrolló un modelo de negocio enfocado en la captura de la atención de los navegantes, monitorizando mucho más la actividad digital. La recolección masiva de rastros de datos fue el nuevo negocio de la economía digital. Se empezaron a crear gigantescas bases de datos de información personal con alto valor comercial.

No me ralles el iPhone

Hay un punto de inflexión en la recolección masiva de datos: la aparición del smartphone en 2007, concretamente del iPhone.Conexión constante y continua. Poco después surgió otra tercera pata de esta industria tecnológica: la Inteligencia Artificial. Empresas como IBM empezaron a desarrollar sistemas de recolección y tratamiento de datos para interpretar en tiempo real determinadas situaciones y actuar en consecuencia. Así se inaugura el período de administración algorítmica de las cosas.

Así funciona la industria

La industria tecnológica, por tanto, queda de la siguiente manera: una base de generación masiva de datos gracias a nuestra interactividad en el entorno digital que es interpretada por máquinas de IA en constante mejora para elaborar sistemas de respuesta a cada acontecimiento y cubrir todos los aspectos vitales (movilidad, salud, alimentación, ocio, etc). Estos sistemas se traducen en servicios que requieren nuestra continua interactividad para generar más datos y seguir en el bucle.

Esto no es un . cualquiera

Esto no es un manifiesto cualquiera. Tampoco una declaración de intenciones al uso. Todo tiene una utilidad, es el cierre de un círculo que incluye toda una lectura de una historia que se ha hecho presente. De aquí, nos surgen cuestiones… ¿Qué pretende ser el Club Manhattan?, ¿Qué rol ha venido a jugar en el mundo de comunicación y sus enlaces con lo digital?

El Club Manhattan y sus dispares miembros entendemos la Internet no como un medio, sino como un (ciber)espacio. Desde sus orígenes militares hasta su actual transformación en un campo de extracción de datos, ha pasado por diferentes fases y corrientes. El Club es heredero de aquellos primeros hackers que quisieron utilizarla para liberar el conocimiento y emancipar a la sociedad.

Igualmente, los manhattaners somos conscientes de que poder acceder a cantidades masivas de información a través de múltiples canales de comunicación no implica una ciudadanía crítica y activa. Más bien al contrario, nos encontramos paralizados por el exceso de información e impotentes ante la falta de transformación en un conocimiento práctico en los tiempos que corren.

Somos conscientes de que la Academia, como fábrica de conocimiento, adolece de una excesiva jerarquía y rigidez. Queremos abrir brechas, y a la vez tender puentes para transferir lo que allí se genera y mezclarlo con las experiencias sociales y culturales que surgen de los espacios más “informales”. Buscamos con esta divulgación que emerjan saberes prácticos y populares.

Vamos a construir el “jardín epicureo” del s. XXI desde donde resistir a la aceleración y saturación informativa de nuestro tiempo. Un lugar habitable en el que juntarnos y reflexionar. Un espacio donde elaborar un conocimineto liberado que dé lugar a un saber compartido.

El Club Manhattan pretende ser un nexo entre tanta información y las cuestiones cotidianas que se nos plantea en el día a día. Busca ser una red de apoyo entre personas que tratan de hacer frente a toda esa vorágine digital (y no tan digital) en la que nos encontramos.

Y os preguntaréis… ¿Con qué fin?

Primero

Saber filtrar tanto contenido para poder vislumbrar una luz al final del túnel. Comprender que la atención es un bien escaso en un mundo sobreinformado y que la clave no es contar con más información sino comprender, procesar e integrar la que ya hemos consumido.

Segundo

Tener una cierta soberanía sobre nuestras comunicaciones, datos y metadatos que creamos sin parar.

Tercero

Desarrollar una comunicación más efectiva, eficaz, responsable y autónoma a la vez que colaborativa y, en definitiva, coherente con lo que hacemos y decimos (nuestros objetivos/principios).

Cuarto

Romper con la torre de marfil en la que viven los eruditos para trasladar sus ideas a las calles que pisamos.

Quinto

Concienciar de que la Comunicación no es baladí: es el eje transversal de las sociedades actuales y de los paradigmas que le afectan continuamente.

¿Construimos algo juntos
y con calma?

El Club Manhattan
ofrece a su distinguida clientela los siguientes
SERVICIOS EXCLUSIVOS

Creación
digital

Porque cuando piensas en tener una web no estás pensando en un lugar inerte, sino es un auténtico espacio de interacción y vida para tus contenidos. Además, no quieres ningún rollo, más bien quieres poder confiar en que el proceso será fluido y resuelto desde el principio hasta el final. Por eso el Club Manhattan se encarga de todos los detalles, desde la compra del dominio a encajar los pixeles. En detalle tendrás:

Dominio

Compramos y gestionamos tu dominio

Alojamiento

Cuidamos personalmente todo en nuestro servidor

Diseño web

Construimos la propuesta gráfica del lápiz al bit

Newsletters

Envío personalizado y automatizado de emails

Actualizaciones

Tus espacios digitales siempre al día con las últimas versiones

Mantenimiento

Revisión mensual de cada proyecto dentro del Club

Gestión cultural

Llevar tu creación al siguiente nivel es poder presentarla en público y en diversos formatos. La gestión del espacio, de los recursos humanos necesarios, de la comunicación y la difusión, y sobre todo, de la generación de una experiencia única del momento preciso en que nos encontramos con el público. Y todo ello sumado a la propuesta de creación gráfica y editorial que sea necesaria.

Estrategias de comunicación

Desarrollo integral de la estrategia de comunicación

Talleres
y eventos

Organización del proceso desde la concepción hasta la logística

Relatoría
de eventos

Documentación viva e interactiva de los procesos

Material de difusión

Creamos informes de investigación social y académica

Material audiovisual

Elaboramos dossiers temáticas para usos específicos

Maquetación de informes

Creamos informes de investigación social y académica

Formación y asesoría

Tener los conocimientos necesarios para poder afrontar los retos de la digitalización de nuestra organización es una alfabetización básica en el s. XXI. Poder hacerlo desde los paradigmas de una tecnopolítica basada en la soberanía, autonomía y cultura libre: todo un acto de resistencia antes los embistes de las corporaciones que viven de nuestros datos. Conocer otros medios y formas de hacer nos permite poder elegir de forma consciente, y así, ser más libres.

Talleres a medida

Propuestas diseñadas para las características de cada organización

Asesoría permanente

Cuenta con un equipo profesional con quien debatir y orientar tus acciones.

Propuestas de proyectos

Creamos propuestas de base tecnológica para tus postulaciones a subvenciones y proyectos.

Edición y categorización

Proponemos creativas formas de organización de textos

Dossiers

Elaboramos dossiers temáticos para usos específicos

Informes académicos

Creamos informes de investigación social y académica

Curaduría de contenidos

Seleccionar, editar, categorizar… todos ellos verbos que nos superan cuando nos queremos dedicar puramente a la creación. Por ello, formar parte del Club Manhattan implica contar con un equipo profesional que acompaña en esa curaduría de los contenidos que tenemos. Leemos y criticamos proactivamente cada uno de los contenidos para llegar a la forma correcta de mostrarlo.

Actualmente en el Club Manhattan

Filosofía Pirata

Un cofre con ideas de
Amador Fernández-Savater

Iniciemos una conversación

En el principio fueron los cuerpos, luego vino la palabra… y con ella creamos mundos.
Da el primer paso, charlemos sobre lo que buscas y aún no encuentras. Hablemos sobre modos de hacer una comunicación encarnada; debatamos sobre usos alternativos y libres de las tecnologías digitales y cómo aplicarlos a tu organización, proyecto, proceso… Juntémonos y pongamos en común nuestras voces.
Te escuchamos.

El Club Manhattan está regentado por

Pst…¿te apetece seguir leyendo sobre lo que pensamos?

Ahora mismo paso
No se me ocurre un plan mejor