Club

MANHATTAN

Move slow and build things

Hace no tanto tiempo...

El ordenador y la bomba atómica nacen juntos

Final de la II Guerra Mundial. El gobierno estadounidense reunió a un numeroso grupo de científicos. Su misión, desarrollar la bomba atómica ante la amenaza de que lo lograran primero los nazis: el Proyecto Manhattan. Uno de sus impusores fue Vannevar Bush, como director de la Office of Scientific Research and Development. Su otro gran reconocimiento es la elaboración de la idea del Memex, base del hipertexto y, en consecuencia, de la World Wide Web. También participó John Von Neumann, considerado uno de los padre de las ciencias de la computación por idear la arquitectura Von Neumann. Esta arquitectura es uno de los pilares en los que se fundamenta el ordenador actual.

La cibernética como embrion de Internet

Durante los años 40, el científico Robert Wiener, en colaboración, entre otros, con Von Neumann y un alumno de Bush, Claude Shannon, sentó las bases de la cibernética (del griego kybernetes, ciencia de gobierno). Esta "ciencia" propone que los sistemas (informáticos, biológicos, sociales, económicos, etc) pueden autorregularse mediante la comunicación constante de cada una de las partes del sistema. Esta corriente de pensamiento fue la predominante en el complejo militar-industrial estadounidense durante la Guerra Fría, concentrada en un lugar de la Bahía de san Francisco llamado Silicon Valley. En este contexto, el Departamento de Defensa, mediante la Advanced Research Projects Agency, desarrolla en los años 60 ARPANET. Esta red de nodos distribuidos, diseñada para resistir un ataque nuclear, fue la infraestructura principal de Internet hasta la implantación de los protocolos TCP/IP.

El conocimiento libre y la manzana podrida

El clima contracultural de los años 60 y 70 supuso un progresivo distanciamiento de los fines militaristas que habían originado ARPANET. Surgió en aquel entonces la figura del hacker: originalmente entendido como una persona que disfruta explorando el funcionamiento de las cosas con el objetivo de mejorarlas. La liberación del conocimiento, la puesta de las máquinas al servicio de las personas y el comunitarismo caracterizaban a este espíritu. Sin embargo, ésta fue desvaneciéndose y dejando paso a una cultura empresarial salvaje. El neoliberalismo encontró en la autorregulación cibernética los fundamentos para un mercado totalmente libre de intervención. Así se forma la "ideología californiana", una mezcla de hippismo, determinismo tecnológico e individualismo extremo. El máximo exponente es Steve Jobs, que en 1977 funda, junto a Steve Wozniak, Apple.

De la contracultura a la cibercultura

En la década de los 60 emergieron en Estados Unidos una serie de movimientos que protestaban contra la excesiva rigidez de las normas sociales y la jerarquía institucional. Esta "contracultura", con su centro neurálgico en San Francisco, encontró inspiración en las ideas cibernéticas de autorregulación, descentralización, colaboración y horizontalidad. Este marco ideológico encajaba a la perfección en el movimiento hippie, que trató de aplicarlo en las comunas. La principal referencia fue Whole Earth Catalog, una revista editada por el emprendedor y escritor Steward Brand por primera vez en 1968 (un año antes de la instalación del primer nodo de ARPANET). Esta publicación mostraba todo tipo de trucos, herramientas y materiales útiles para la autosuficiencia. Según Steve Jobs, se convirtió en la "Biblia de la Contracultura".

¿El medio es el mensaje?

En 1990, Tim Berners-Lee puso a punto el protocolo HTTP (Hypertext Transfer Protocol) publicándolo en abierto y accesible a todo el mundo, con la intención de permitir un mejor intercambio de información entre los investigadores. Éste protocolo fue el que permitió el desarrollo de la World Wide Web. En 1991, Al Gore presentó el proyecto de ley High Performance Comunicative Act, cuyo objetivo era preservar el liderazgo estadounidense en las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Esta marcaría la orientación de la política económica de la administración de Bill Clinton, en lo que se denominó la ‘net economy’ . Esta desregulación extrema de los sectores de las telecomunicaciones y la informática fue el caldo de cultivo para la creación de empresas como Amazon, en 1994, o Google, en 1998. La locura empresarial generada en torno a este nuevo mercado provocó una crisis financiera, con el estallido de la burbuja de las puntocom en el año 2000.

Hijos bastardos de la Globalización

Con la caída del Muro de Berlín en 1989 y el desmoronamiento de la URRSS en 1991 finalizaba la Guerra Fría, con Estados Unidos como vencedor. Inició así un proceso de hegemonía y colonización mundial conocido como Globalización. El objetivo era imponer a todas las regiones del planeta el modelo neoliberal del libre mercado. En 1994, tras la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) inició un levantamiento armado en Chiapas, México. En uno de los primeros usos tecnopolíticos de Internet a gran escala, lo usaron como herramienta comunicativa para dar a conocer su causa, alentando una red transnacional de solidaridad. En 1999, con motivo de la Cumbre de Seattle de la Organización Mundial del Comercio, los movimientos altermundialistas que se oponían a la globalización neoliberal se inspiraron en las prácticas tecnopolíticas zapatistas. Así, crearon Indymedia (Independent Media Center), una red global de contrainformación que permitía escapar de la información de las corporaciones mediáticas y crear canales de comunicación alternativos.

La Web 2.0: Un monstruo viene a vernos

En la primera década de los 2000, surgió la web 2.0, un nuevo concepto de páginas web que se caracteriza por la interactividad, colaboración y el diseño por el propio usuario. Se crearon entonces las mal llamadas redes sociales (Youtube, Facebook, Twitter). En ellas, los usuarios no solo consumen información, también la producen (textos, fotos, vídeos, etc.); emergió la figura del prosumidor. Las movilizaciones que van de la Primavera Árabe a los Occupy (Wall Street, London) pasando por el 15M, pueden ser hiladas con el ciclo del 68 y guardan fuertes similitudes ideológicas y organizativas con los zapatistas y los altermundialistas, donde Internet jugó un papel destacado. En las movilizaciones antes mencionadas, las tecnologías utilizadas principalmente fueron Facebook y Twitter. Su uso fue imprevisto, ya que tales herramientas no estaban pensadas para eso. Denominar a estas movilizaciones históricas ‘Revoluciones de Facebook y Twitter’, es un craso error.

El 11-S y el soplo Snowden

El atentado yihadista del 11-S de 2001 marcó el inicio de una nueva época en la Red. Cundió una paranoia securitaria que justificaba los sistemas de vigilancia e intercepción de los flujos comunicativos digitales de todo el mundo. En 2013, Edward Snowden revelaría el entramado empresarial que colabora con el gobierno EE.UU.cediéndole información sobre sus usuarios. Así, en el comienzo del siglo XXI, se desarrolló un modelo de negocio enfocado en la captura de la atención de los navegantes, monitorizando mucho más la actividad digital. La recolección masiva de rastros de datos fue el nuevo negocio de la economía digital. Se empezaron a crear gigantescas bases de datos de información personal con alto valor comercial.

No me ralles el iPhone

Hay un punto de inflexión en la recolección masiva de datos: la aparición del smartphone en 2007, concretamente del iPhone.Conexión constante y continua. Poco después surgió otra tercera pata de esta industria tecnológica: la Inteligencia Artificial. Empresas como IBM empezaron a desarrollar sistemas de recolección y tratamiento de datos para interpretar en tiempo real determinadas situaciones y actuar en consecuencia. Así se inaugura el período de administración algorítmica de las cosas.

Así funciona la industria

La industria tecnológica, por tanto, queda de la siguiente manera: una base de generación masiva de datos gracias a nuestra interactividad en el entorno digital que es interpretada por máquinas de IA en constante mejora para elaborar sistemas de respuesta a cada acontecimiento y cubrir todos los aspectos vitales (movilidad, salud, alimentación, ocio, etc). Estos sistemas se traducen en servicios que requieren nuestra continua interactividad para generar más datos y seguir en el bucle.

Esto no es un . cualquiera

Esto no es un manifiesto cualquiera. Tampoco una declaración de intenciones al uso. Todo tiene una utilidad, es el cierre de un círculo que incluye toda una lectura de una historia que se ha hecho presente. De aquí, nos surgen cuestiones… ¿Qué pretende ser el Club Manhattan?, ¿Qué rol ha venido a jugar en el mundo de comunicación y sus enlaces con lo digital?

El Club Manhattan y sus dispares miembros entendemos la Internet no como un medio, sino como un (ciber)espacio. Desde sus orígenes militares hasta su actual transformación en un campo de extracción de datos, ha pasado por diferentes fases y corrientes. El Club es heredero de aquellos primeros hackers que quisieron utilizarla para liberar el conocimiento y emancipar a la sociedad.

Igualmente, los manhattaners somos conscientes de que poder acceder a cantidades masivas de información a través de múltiples canales de comunicación no implica una ciudadanía crítica y activa. Más bien al contrario, nos encontramos paralizados por el exceso de información e impotentes ante la falta de transformación en un conocimiento práctico en los tiempos que corren.

Somos conscientes de que la Academia, como fábrica de conocimiento, adolece de una excesiva jerarquía y rigidez. Queremos abrir brechas, y a la vez tender puentes para transferir lo que allí se genera y mezclarlo con las experiencias sociales y culturales que surgen de los espacios más “informales”. Buscamos con esta divulgación que emerjan saberes prácticos y populares.

Vamos a construir el “jardín epicureo” del s. XXI desde donde resistir a la aceleración y saturación informativa de nuestro tiempo. Un lugar habitable en el que juntarnos y reflexionar. Un espacio donde elaborar un conocimineto liberado que dé lugar a un saber compartido.

El Club Manhattan pretende ser un nexo entre tanta información y las cuestiones cotidianas que se nos plantea en el día a día. Busca ser una red de apoyo entre personas que tratan de hacer frente a toda esa vorágine digital (y no tan digital) en la que nos encontramos.

Y os preguntaréis… ¿Con qué fin?

(In)Formación

Intervenir en este ecosistema mediático saturado para promover vías de alfabetización digital y fomento del pensamiento crítico

Comunicación

Tejer redes que pongan en común iniciativas diversas en pos de la cooperación y la transferencia de conocimiento entre espacios formales e informales

Creación

Investigar sobre la relación de la cultura y la ciudadanía con el entorno digital para elaborar materiales que generen saberes compartidos

Autonomía

Generar espacios digitales propios que, en la medida de lo posible, rompan con la hegemonía de las corporaciones tecnológicas.

Subversión

Reapropiarnos de las tecnologías digitales para enfocarlas hacia el bien común y defender una Internet libre y neutral.

¿Construimos algo juntos
y con calma?

El Club Manhattan
ofrece a su distinguida clientela los siguientes
SERVICIOS EXCLUSIVOS

Creación
digital

Porque cuando piensas en tener una web no estás pensando en un lugar inerte, sino es un auténtico espacio de interacción y vida para tus contenidos. Además, no quieres ningún rollo, más bien quieres poder confiar en que el proceso será fluido y resuelto desde el principio hasta el final. Por eso el Club Manhattan se encarga de todos los detalles, desde la compra del dominio a encajar los pixeles. En detalle tendrás:

Dominio

Compramos y gestionamos tu dominio

Alojamiento

Cuidamos personalmente todo en nuestro servidor

Diseño web

Construimos la propuesta gráfica del lápiz al bit

Newsletters

Envío personalizado y periódico de boletines

Actualizaciones

Tus espacios digitales siempre al día con las últimas versiones

Mantenimiento

Revisión mensual de cada proyecto dentro del Club

Gestión cultural

Llevar tu creación al siguiente nivel es poder presentarla en público y en diversos formatos. La gestión del espacio, de los recursos humanos necesarios, de la comunicación y la difusión, y sobre todo, de la generación de una experiencia única del momento preciso en que nos encontramos con el público. Y todo ello sumado a la propuesta de creación gráfica y editorial que sea necesaria.

Estrategias de comunicación

Desarrollo integral de estrategia comunicativas

Talleres
y eventos

Organización desde la concepción hasta la logística

Relatoría
de eventos

Documentación viva de los procesos

Material de difusión

Elaboración de posts, cuñas, cartelería, etc

Material audiovisual

Elaboramos dossiers temáticas para usos específicos

Maquetación de informes

Creamos informes de investigación social y académica

Formación y asesoría

Tener los conocimientos necesarios para poder afrontar los retos de la digitalización de nuestra organización es una cuestión básica en el s. XXI. Poder hacerlo desde los paradigmas de una tecnopolítica basada en la soberanía, autonomía y cultura libre: todo un acto de resistencia antes los embistes de las corporaciones que viven de nuestros datos. Conocer otros medios y formas de hacer nos permite poder elegir de forma consciente, y así, ser más libres.

Talleres a medida

Propuestas formativas en comunicación, cultura y ciudadanía digital

Asesoría permanente

Cuenta con un equipo profesional con quien debatir y orientar tus acciones.

Propuestas de proyectos

Creamos propuestas de base tecnológica para tus postulaciones a subvenciones y proyectos.

Edición y categorización

Proponemos ormas de organización de textos

Dossiers

Elaboramos dossiers temáticos para usos específicos

Investigación

Creamos informes de investigación social y académica

Curaduría de contenidos

Seleccionar, editar, categorizar… todos ellos verbos que nos superan cuando nos queremos dedicar puramente a la creación. Por ello, formar parte del Club Manhattan implica contar con un equipo profesional que acompaña en esa curaduría de los contenidos que tenemos. Leemos y criticamos proactivamente cada uno de los contenidos para llegar a la forma correcta de mostrarlo.

Actualmente en el Club Manhattan

Filosofía Pirata

Un cofre con ideas de
Amador Fernández-Savater

Iniciemos una conversación

En el principio fueron los cuerpos, luego vino la palabra… y con ella creamos mundos.
Da el primer paso, charlemos sobre lo que buscas y aún no encuentras. Hablemos sobre modos de hacer una comunicación encarnada; debatamos sobre usos alternativos y libres de las tecnologías digitales y cómo aplicarlos a tu organización, proyecto, proceso… Juntémonos y pongamos en común nuestras voces.
Te escuchamos.

El Club Manhattan está regentado por

Pst…¿te apetece seguir leyendo sobre lo que pensamos?

Ahora mismo paso
No se me ocurre un plan mejor